bitcoin o chuletón

Bitcoin o chuletón, evaluando el impacto de dos realidades muy actuales

En un mundo meramente urbano, si bien no en términos generales, pero si a nivel europeo o de los países occidentales, a los que cada vez se suman países en desarrollo cuya población va alcanzando intereses y niveles socioculturales mayores, las tendencias de opinión, modas y estilos de vida se moldean en función de factores muy diversos, entre los que el mundo web y las RR.SS. son vehículos de extrema importancia a la hora de propagar corrientes de pensamiento actuales y costumbres habituales

De las múltiples ideas que ganan adeptos, o los pierden, a diario, algunas de ellas guardan relación entre sí de forma directa; otras no lo hacen, y existe un tercer caso: aquellas cuyo vínculo, relación indirecta podría llamarse, nace de su apoyo por las mismas personas o grupos para ambos.

Una de las corrientes más arraigadas entre los hábitos de consumo más modernos es el vegetarianismo o veganismo. Éste puede sustentarse en varios motivos: salud, animalismo, razones medioambientales… Cada vez más personas desconocen el proceder de la naturaleza humana, el funcionamiento de nuestro organismo como especie y la importancia del papel que juega la proteína animal en el desarrollo cognitivo y físico del humano como ser vivo.

Sin relación inicial alguna con este, otro de las corrientes de interés entre aquellos a la vanguardia de las realidades tecnológicas y virtuales, especialmente arraigadas en el mundo urbano, es la de las criptomonedas o divisas del metaverso, en los que a diferentes escalas, desde pequeños aficionados hasta importantes inversores, con todas las escalas de grises entre ambos extremos, invierten, especulan y en definitiva realizan diferentes transacciones con el objetivo de lograr importantes rentabilidades en cortos periodos de tiempo, habitualmente.

En este mar de realidades tan actuales, desde la revista científica Nature en su publicación ScientificReport, deja perpleja la hipótesis que se han planteado: “El Bitcoin contamina más que el chuletón”.

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Monedas Bitcoin de oro. Ilustración 3D

Este enunciado, que puede parecer a primera vista un tanto simple, esconde tras él un complejo estudio que arroja resultados que a más de uno harían que se le cayesen los palos del sombrajo y se desmontase su moderno y “sostenible” estilo de vida.

El documento publicado demuestra cómo la industria de la moneda virtual tiene un nivel de intensidad energética a la altura del gas natural, o de la ganadería, pues precisa 75,4 teravatios por hora. Por aportar alguna referencia, es la cifra de consumo de un país de tamaño pequeño o mediano del continente europeo.

Si esta objetividad ya resulta cuando menos sorprendente, las emisiones de gases nocivos para la atmósfera y que provocan una aceleración del cambio climático han ido en aumento, y en términos unitarios. Así, un Bitcoin hace cinco años provocaba emisiones por un valor 126 veces menor al que emite a día de hoy: 113 toneladas anuales.

Con objeto de ponderar adecuadamente los datos de la industria cárnica y la de las criptomonedas, se toman datos respecto al valor de mercado de la producción. Así pues, si un Bitcoin provoca el daño climático, de manera directa o indirecta, equivalente aproximadamente a once mil dólares estadounidenses, representará alrededor de un 35% de su valor de mercado (en función de la cotización en cada momento de éste). Sin embargo, en el caso de la ganadería, tomando como referencia las fluctuaciones de precios de los últimos meses, se comprueba que el dato obtenido es del 33%.

En conclusión, y al contrario de lo que aparentemente podría parecer por su carácter tecnológico, virtual y novedoso, el mercado de la criptomoneda más prestigiosa y conocida a nivel mundial es más perjudicial para la atmósfera y para el camino hacia un planeta más sostenible, que la tan denostada ganadería, gracias a la cual hemos logrado como especie la vía para alcanzar los niveles de bienestar gracias a los cuáles el ser humano puede permitirse el estándar de vida que, hoy, consideramos digno, aceptable, normal.

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